martes, 27 de septiembre de 2011

Videovigilancia como alternativa




Ante los últimos acontecimientos tan desagradables que enlutaron toda una familia y convirtieron en asesino a un individuo hay mucha reflexiones que se están haciendo, algunos piden que se cierren los estadios, otros que los partidos de fútbol se jueguen sin público, otros mas ponderados solo reclaman que asuma su responsabilidad el ente encargado de velar por la seguridad interna del País. Muchas seguro serán las sugerencias pero como siempre sucede una vez que decaiga la presión mediática esto caerá en el olvido, ante eso es necesario aportar y quienes tengan las herramientas y el conocimiento están en la obligación de hacerlo, por un lado con seguridad será necesario endurecer las penas y extremar las medidas de vigilancia particularmente quiero permitirme sugerir una herramienta que sin duda se podrá considerar como invasiva pero de fácil recurrencia con un relativo mediano costo. Se trata de la VIDEO VIGILANCIA. esta solución no es nueva ya en gran parte del mundo esta implementada, el uso es de carácter  en algunos casos preventivo ya que su implementación y difusión inhibe los actos de vandalismo o de delincuencia.  La tecnología es medianamente sencilla al igual que el costo, en todo caso cualquier precio seria mínimo por  prevenir o evitar la última desgracia en el Estadio Monumental en donde el joven hincha perdió la vida.
La implementación  dependerá de tres factores, en principio convencer a la gente de que van a perder su privacidad, la negativa en muchos casos a que se haga tal implementación radica justamente en eso "perder la privacidad" queda entonces ver como en todo, costo beneficio y quien quiera gozar de la comodidad de un acto popular y público tendrá que decidir. Otro factor es el costo de la tecnología (implementación de la solución) que se debe asumir; eso tendrá que decidirse con todos los interesados e involucrados en el funcionamiento y desarrollo del espectáculo.
La VIDEO VIGILANCIA permitirá tener en tiempo real todas las ocurrencias y adicionalmente un histórico grabado que quedará registrado, obvio es necesario monitorear todos los lugares en donde se pueda generar un acto que vaya en contra del espectáculo, pero eso ya es parte del estudio previo al implementación.
El ser humano cundo se siente vigilado modera mucho sus costumbres, el solo hecho de sentirse vigilado con seguridad inhibirá a la persona de realizar algún acto reñido con la moral o cualquier acto delincuencial.
El último factor, es como se debe manejar las imágenes que se registran, para eso se debe tener un grupo de personas que puedan en principio tener una respuesta rápida para realizar coordinaciones con la policía o la seguridad privada, del mismo modo esas personas tienen que tener la capacidad profesional para guardar la reserva del caso ya muchas veces pese al aviso de que las áreas se encuentra bajo vigilancia electrónica muchos individuos dejan fluir sus emociones producto de la ingesta de algún psicotropico o alcaloide.
Por último diremos que se trata de una tecnología que ya existe en nuestro medio incluso algunos distritos de Lima lo han instituido como pre requisito para otorgar la licencia de funcionamiento. Los costos son netamente en función a la calidad de resolución de las imágenes y de las alternativas de almacenamiento ( grabación del histórico) y la complejidad en la instalación. En el mercado local hay varias marcas una de ellas es la que en este medio nos servirá como modelo, obvio de tras de esto hay todo un diseño previo bajo estudio que es necesario realizar, las marcas y sus integradores en este caso ya cuentan con el expertis necesario.  

jueves, 22 de septiembre de 2011

Bolsas y cajas

Sabía Ud que solo en el año 2002 se produjeron en todo el mundo entre 4 y 5 trillones de bolsas. Sabía Ud. que las bolsas tardan entre 180 y 440 años en disolverse. Sabía Ud. que  algunas especies marinas están contaminadas por este material y que resulta nocivo consumirlas, mejor dele una mirada al excelente artículo de:
SANTIAGO ALBA RICO
 
Bolsas y cajas
Santiago Alba Rico
La Calle del Medio

Se introdujeron en Europa en los años setenta, un poco más tarde en España. Eran cómodas, baratas, vistosas, desechables. Todo el mundo te daba una y, como no había que pagar por ellas, mucha gente cogía dos o tres al vuelo, incluso si no las necesitaba para nada. En esa época, y todavía hoy en muchos países pobres, se las acumulaba, se las adoraba, se les rendía una especie de culto, como al oro o a los dioses. Quizás porque era la única cosa que se podía sumar sin límites o porque se asociaba originalmente a la riqueza de los centros capitalistas, lo cierto es que en las zonas más desfavorecidas del planeta, en las aldeas perdidas de Marruecos o en los barrios más castigados de El Cairo, se podía percibir una extraña avaricia aciaga, una multiplicación voraz en todos los formatos y todos los tamaños. Cada vez había más en las casas; cada vez llegaban más a los vertederos y su loca levadura cancerosa producía una suerte de alegría de la abundancia entre los que no tenían nada. La primera vez que me dieron una en un comercio de La Habana, hace pocos años, me puse muy triste; porque revelaba un rumbo económico y ecológico descarriado y porque la dependienta me la entregó con el orgullo de quien confunde un salto hacia el abismo con un salto hacia adelante. Como en Epistolario del subdesarrollo, la canción que Silvio Rodríguez escribió en 1969, es siempre muy fuerte el deseo de liberarse de la sensatez que oprime y de atarse a la insensatez que libera -sobre todo si viene de Europa o de los EEUU.
Hoy las bolsas de plástico han invadido el planeta. Para que nos hagamos una idea, en el año 2002 se produjeron en todo el mundo entre 4 y 5 trillones de unidades. En 2008, sólo Europa fabricó 3, 4 millones de toneladas y desechó 100 billones de ejemplares. Algunas bolsas de plástico son prácticamente indestructibles, como las almas cristianas; otras tardan en disolver todo rastro de su existencia entre 180 y 400 años, ocho veces la edad media de vida en Sierra Leona. Por lo demás, unas 270 especies marinas ven afectada su supervivencia por culpa de estos polímeros químicos, derivados en su mayor parte del petróleo, que flotan a la deriva en los océanos. Como es sabido, en el norte del Pacífico, se ha localizado una gigantesca isla flotante de basura, compuesta sobre todo de materias plásticos y cuya extensión de 1,4 millones de kilómetros cuadrados triplica el territorio de España.
Pero esta invasión imparable y potencialmente letal, acompañada o alimentada por el júbilo de la abundancia, proporciona una buena metáfora de las trampas lógicas del capitalismo. Recuerdo que a finales de los ochenta, cuando en las casas españolas había más bolsas de plástico que pulgas en un perro o ratas en un barco que se hunde, empezó a resultar inquietante este excedente a todas luces inaprovechable. ¿Qué hacer con ellas? La idea de que cada una de ellas podía resultar útil en algún momento impedía tirarlas a la basura; su exceso las hacía en conjunto completamente inútiles. Esta superfluidad materializada en todos los rincones de la cocina producía casi una cierta desazón metafísica; de los cajones salían bolsas de plástico, de los bolsillos brotaban bolsas de plástico; las bolsas de plástico comparecían aquí y allá, como medusas fuera del agua, o fantasmas blandos, invocando un uso imposible, proclamando su redundancia fatal. ¿Para qué podían servir?
Entonces alguien inventó otra bolsa, esta vez de tela, a veces en forma de animal, para guardar las bolsas de plástico. El alivio fue inmediato. Digamos que todas las bolsas inútiles podían guardarse juntas en la única bolsa que era realmente útil y cuya utilidad estaba precisamente justificada por la inutilidad de sus huéspedes. Parecía una magnífica ocurrencia. Pero en realidad este alivio traducía una extraña paradoja, un curioso cortocircuito lógico o tautología viciosa, en virtud de la cual se invertía la relación entre continente y contenido y era éste el que parecía encontrar justificación al mismo tiempo que alojamiento. ¿Para qué sirven las bolsas de plástico? ¡Por fin lo sabíamos! ¡Para guardarlas en la bolsa de tela! Las bolsas de plástico volvían a ser útiles, cumplían una función, encontraban un sentido a su existencia. No es que la bolsa de tela sirviera para guardar las bolsas de plástico sino que las bolsas de plástico -cuya inutilidad hasta entonces tanto nos inquietaba- servían ahora para rellenar la de tela; y por lo tanto, había que adquirir más y más bolsas de plástico para mantener siempre llena la de tela; e incluso comprar otra bolsa de tela, y apresurarse a llenarla, cada vez que no cabían más bolsas de plástico en la primera. Las bolsas de plástico servían para rellenar las bolsas de tela que servían para guardar las bolsas de plástico. De manera que cada vez había más bolsas de plástico y más bolsas de tela en la cocina. Lo que quizás explica por qué hay hoy un basurero flotante más grande que España y Francia juntas en el océano Pacífico.
Pero esta paradoja de la inutilidad recíproca -de la utilidad encantada- explica también por qué aceptamos con alborozo, como grandes logros de la evolución humana, las monstruosas redundancias del capitalismo. Digamos que el capitalismo siempre está inventando -sobre todo está inventando- bolsas de tela para guardar bolsas de plástico. Siempre está inventando soluciones muy funcionales a un mundo que en realidad no funciona. Por ejemplo: la autopista de circunvalación subterránea más grande del mundo, la M-30 de Madrid, es una obra de ingeniería refinada y eficaz que viene a justificar como razonable la miseria vital de la mayor parte de los madrileños: el exceso de coches con sus secuelas ambientales, la distancia cada vez mayor entre el hogar y el trabajo, la imposibilidad de educar a los propios hijos o la reducción del tiempo de ocio (Javier Mestre ha publicado recientemente una interesantísima novela sobre su construcción). Por ejemplo: el mercado mismo, como distribuidor de recursos, es una magnífica solución que viene a justificar como razonable la previa inutilización de la mayor parte de los recursos individuales y colectivos.
El mayor invento de la humanidad no son las bolsas de plástico, sino las cajas. La caja craneal y la caja torácica, donde guardamos el corazón; los libros, cajas de letras; y la caja de música; y la cajeta, que es como en México llaman al dulce de leche. La rueda misma se inventó, no para acarrear bolsas sino cajas: el carro, en efecto, es una caja rodante. Y el impulso de la tecnología ha sido siempre el de inventar cajas cada vez más pequeñas con una capacidad cada vez mayor: los soportes informáticos son cajas diminutas en las que cabe varias veces el mundo -y en ese sentido, en términos tecnológicos, son lo contrario de una bomba atómica, que puede destruirlo varias veces.
Una caja de libros es una caja llena de cajas: lo contrario de una bolsa llena de bolsas. En esta última semana he recuperado una parte de mi biblioteca, varada en una de las estaciones de mi vida. Durante dos días he sacado de 20 cajas de cartón decenas de libros, tocados, vividos, subrayados, anotados. He acabado tan cansado como si picase piedra en una cantera; y me duelen tanto los riñones como si fuese cargador de puerto. Hay algo muy bonito en este hecho antiguo, un poco primitivo, de que la cultura ocupe lugar. Pero también, mientras resucitaba un libro tras otro entre mis manos, me he sentido un poco apremiado y acosado: todo a mi alrededor me parecía excesivo, como si en la capacidad misma de producir hubiese algo canceroso e irrefrenable; como si todo ese papel fuese una excrecencia de mi cuerpo y tuviese que cargar el resto de mi vida con una monstruosa jiba de miles de kilos sobre la espalda, con un enorme caparazón de tortuga de pequeñas posesiones calcificadas. Y he sentido la necesidad de dejar sólo el cielo, las montañas, los dos brazos.

martes, 20 de septiembre de 2011

Cuatro de ciento treinta, uno de diecisiete


Cuatro de los actuales Congresistas del recientemente elegido Parlamento peruano al igual que uno de los diecisiete Ministros de Estado del Gabinete Lerner enfrentan serios conflictos, en el caso de la ministra Susana Baca su forzada designación ha recaído en lo que actualmente sucede, una cartera sin presencia y con muchos problemas por resolver, resulta contraproducente la designación aunque para la foto y para cuota de genero se vio estupendo pero no haber podido preveer que la Sra. Baca tenía toda una agenda de presentaciones ineludibles por el carácter de sus contratos nos hace ver que como bien indica un connotado líder político esto no es otra cosa que el  producto de la improvisación. 
Respecto de los congresistas por ahí la cosa resulta no menos preocupante tenemos un Congresista apodado comeoro que integra una comisión en donde se tiene fiscalizar el tema minero siendo parte de la comisión de Energía y Minas Obvio esto aparte de ser contraproducente es inmoral.
En otra tienda política ligada al fujimorismo tenemos a otro ilustre representante del Congreso quien tuvo como fuente ingresos antes de pertenecer al Congreso  administrar una discoteca en la minera ciudad de Cerro de Pasco y quien como para reafirmar su experiencia empresarial tiene en su haber una condena por proxenetismo, recuerdo que durante la campaña política del 2011 la líder del fujimorismo indicaba que los filtros para designar a los candidatos eran  muy rigurosos pero ahora resulta que no lo ha sido tanto, claro si es que existió alguno. Es lamentable decirlo pero a menos de dos meses de haber entrado en función el legislativo y el ejecutivo el costo por no haber en su momento escogido o filtrado bien a los candidatos recaerá  en la misma mediocridad y falta de eficiencia que sus predecesores tuvieron en su momento.
Estos funestos acontecimientos nos permiten reflexionar en la calidad de autoridades que elegimos sobretodo cuando fuera del Congreso han quedado personalidades como Henrry Pease o el mismo Fernán Altube o el propio Juan Sheput en el caso del Legislativo el daño se podría considerar como irreparable ya que tendremos que soportar cinco años, esperemos que en el Ejecutivo el daño se remedie lo mas antes posible y que en breve se convoque a gente idónea y preparada para las reformar que el Estado necesita.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Doctorado Honoris Causa a Eliane Karp - Toledo

Hoy día, quiero celebrar este extraordinario e inesperado honor que me está concediendo la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, recordando brevemente la ocasión de mi acercamiento al Perú. Acercamiento inédito, accidental o producto del destino, nunca lo sabré. Pero en aquel año de 1975, en la Universidad de Stanford, varios hilos se tejieron alrededor mío sin que yo pudiera al principio relacionarlos. Este proceso determinaría, luego, toda una vida.

Si bien el descubrimiento personal que tuve del Perú ocurrió en un medio académico, a través de la lectura de una novela en idioma castellano; es más bien, a través de los sentidos y la emoción que se produjo este encuentro. No creo que en aquella época entendiera todas las dimensiones de una novela monumental que me abrió los ojos sobre otra dimensión universal de nuestra condición humana.

Me refiero a “Los Ríos Profundos”, de José María Arguedas.

A través de la cual pude descubrir las complejidades de un mundo desconocido, con multitud de niveles a la vez visibles y escondidos, con alternancia de ternura y crueldad. Me tomó algún tiempo entender que el mundo descrito por Arguedas era sui generis. No era producto de una tendencia indigenista americanista reflejada en otros escritores sudamericanos conocidos.  Era su mundo, la vivencia única de la complejidad de un mestizo andino, cuya identidad dividida era contradictoria y a menudo muy dolorosa.

(*) Despertar del alma

Probablemente, lo que más me atrajo de esta lectura fue su dificultad en asumir esta fusión de dos mundos que naturalmente no se comunican bien en una sola entidad. ¿Cómo asumir, cómo reconciliar estas contradicciones heredadas de un pasado violento e injusto? ¿Cómo reconstruirlas en una entidad nacional que funcione en nuestra modernidad? Ese fue el dilema que José María Arguedas presentó, visto desde una perspectiva actual. Y eso es lo que me sigue atrayendo hasta hoy.

Me pareció, sin embargo, que esta reconciliación sólo se logra de manera fugaz en el mundo de Arguedas; y no a través de la escritura, sino a través de un medio mucho más afín al ser indígena, un medio nacido de la libertad del conocimiento: la música y el quechua. A través de estas dos manifestaciones culturales, el mundo indígena reconstruye su cosmovisión; reconstruye su identidad a través de la música, la narrativa oral  y a través del idioma -que yo no hablaba entonces, pero que me pareció indispensable aprender-. El quechua y el huayno empezaron a jugar un papel fundamental en mi vida a partir de ese momento.

Hoy día puedo afirmar, sin ambigüedad, que mi acercamiento emocional y mi entendimiento original del Perú se deben al descubrimiento del huayno como instrumento de comunicación por excelencia. Mucho más que las palabras de un documento analítico, una novela, o un reporte periodístico; el huayno expresa con intensidad y extrema belleza las múltiples complejidades en las cuales se mueve nuestra sociedad andina. El huayno cantado en quechua es más que letra y música; es sentimiento puro. Conmueve el alma.

Para mí no hay discurso más acertado que el hablar de las quenas con la tierra y el viento, el acompañamiento del charango y los tambores que tocan Los Chiroques  que conocí en Cabana. Ellos hablan directamente con mi alma. Son dulces como el capulí, suaves como el vuelo de un jilguero e intensos como el fuego de mi corazón. Cómo no conmoverse cuando trina un huayno con la fuerza de la cordillera y me dice muy quedo al oído: “y mi sentir será tu sentir y mi dolor será tu dolor”.

El quechua, como idioma onomatopéyico, permite a la perfección unir la música, con los movimientos de la naturaleza y los pensamientos: es alegre, triste, pícaro, muy realista en su sensualismo, libre en la asociación de vivencias, mestizo, y a la vez totalmente mágico: tal combinación de sensaciones se puede encontrar en el extraordinario capítulo de Los Ríos Profundos, titulado  “Zumbayllu”, donde Arguedas nos explica la relación lingüística,  filosófica y espiritual entre la terminación Yllu e Illa:

“Yllu representa en una de sus formas la música que producen las pequeñas alas en vuelo; música que surge del movimiento de objetos leves. Esta voz tiene semejanza con otra más vasta: illa. Illa nombra a cierta especie de luz y a los monstruos que nacieron heridos por los rayos de la luna……Tocar un Illa, y morir o alcanzar la resurrección es posible….Illa (significa) la propagación de la luz no solar. Killa es luna, e illapa el rayo. Illariy nombra al amanecer, la luz que brota por el filo del mundo, sin la presencia del sol.  Illa no nombra la fija luz, la esplendente y sobrehumana luz solar. Denomina la luz menor: el claror, el relámpago, el rayo, toda luz vibrante.  Estas especies de luz no totalmente divinas con las que el hombre peruano antiguo cree tener aun relaciones profundas, entre su sangre y la materia fulgurante”[1]

¿Cómo mejor explicar el sentir andino? ¿Cómo traducir este sentir en palabras entendibles por todos aquellos que no lo han vivido?, y han sido producto durante su infancia de un sistema educativo que nos hace creer que el mundo es homogéneo, donde predomina un solo idioma y una sola visión etnocentrista del universo. Hasta podríamos recordar aquí el brillante ensayo producido por Cecilia Méndez en “Incas si, indios no: Apuntes para el estudio del nacionalismo criollo en el Perú”[2] (Méndez, 1991) donde  analiza la apropiación de los símbolos y discurso Inca por los criollos después del levantamiento de Túpac Amaru. Esta apropiación logró desmantelar y esterilizar las tradiciones Incas, las cuales estaban en pleno proceso de reconstrucción durante el levantamiento de Túpac Amaru. 

“A partir de entonces, serían los propios criollos quienes asumirían la reproducción de las tradiciones y la simbología incas. Pero estas manifestaciones (…) como sugiere Estenssoro serían, “estilizadas fuertemente por la retórica oficial”, neutralizando así “el contenido político de los elementos culturales de origen indio”[3]. Pero esta retórica de glorificación del pasado inca apropiada por los criollos convivía con una valoración despreciativa del indio” (Cecilia Méndez). Esta percepción distorsionada  del “indio”, no ha desaparecido todavía. La acabamos de tener en las celebraciones oficiales por el centenario del “descubrimiento” de Machu Picchu. Durante el Siglo XX la palabra “indio” ha pasado por diversas transformaciones lingüísticas, con el propósito de reflejar una realidad política y social cambiante: el gobierno de los años setenta, en particular, cambia el termino indio a campesino, reduciendo así el problema del indio a un conflicto social de clase, despojándolo de toda identidad cultural distintiva, ignorando la relación particular que lleva con su tierra, imitando lo que se conocía en la Europa post-industrial.

Luego, y bajo la influencia de organismos internacionales, se utilizarán en forma simultánea los términos  “Indígenas”, y “Pueblos Originarios”.  En el Perú, curiosamente, subsisten contradicciones conceptuales y lingüísticas dentro de la constitución entre “comunidades campesinas” y “comunidades nativas”; lo ultimo refiriéndose exclusivamente a los pueblos de la Amazonia. Esta dicotomía tendrá ciertamente que corregirse a favor de un término globalizado, como “Pueblos Originarios”, por ejemplo.

Últimamente, la CEPAL, en su “Diagnóstico sociodemográfico de los Pueblos Indígenas”[4] (2007), señala que la población indígena del Perú, representa de acuerdo a sus estimaciones el 25% del total de la población nacional y que representa el grupo más grande de la región con 6.5 millones. 

Adicionalmente indican que los indígenas se distribuyen principalmente en la sierra con 70%, casi 26% en la costa y 4% en la selva. Señala también que la condición étnica en el Perú solo se midió de acuerdo al uso de la lengua materna, lo cual puede representar una sub-enumeración. En otros países, como en Bolivia por ejemplo, se usa el criterio de auto pertenencia.

¿Cómo reconciliar entonces, hoy día, estas numerosas voces que claman  por justicia e igualdad de oportunidad, para participar de una sociedad todavía demasiado excluyente? Es impensable edificar un proyecto democrático sin el aporte plural de los Pueblos Indígenas y sin su plena participación en el proceso de elaboración e implementación de políticas públicas a su favor.

La pregunta relacionada a la complejidad de este tema es en realidad simple y se puede resumir en lo siguiente: ¿Por qué prestarle tanta atención al tema indígena?  ¿Por qué es tan importante su inclusión en el proceso democrático todavía en plena elaboración que vivimos hoy en el Perú?

Nuestra respuesta aquí es la siguiente: solo con la plena inclusión de la diversidad y cosmovisión de los Pueblos Indígenas, en todas las esferas de nuestra sociedad, se podrá lograr una democracia viable de largo plazo. Los Pueblos Indígenas poseen una visión diferente y comparativamente ventajosa para un país como el nuestro; tienen una visión de la gobernabilidad colectiva basada en el bien común, en la solidaridad, en la reciprocidad y en la elaboración de consensos.

Es que la esencia plural del Perú, en todas sus dimensiones humanas, geológicas, climáticas, de fauna y flora, constituye definitivamente una ventaja a nivel global y no puede ser ignorada a nivel de su  posible influencia en la gobernabilidad: así como se le reconoce una ventaja única al país, en productos agrícolas, plantas, arte, música y gastronomía, entre otros rubros, es normal considerar que nuestra diversidad étnica y cultural pueda ser igualmente aprovechada.  ¿O será todavía demasiado potente el síndrome de la colonia?

Representantes de los Pueblos Indígenas recientemente consultados durante sus reuniones en Lima sobre su percepción de este tema, contestaron de la siguiente manera: “La Inclusión Social es un proceso que debe garantizar la participación plena e igualitaria de todas las personas en la vida social, económica, política, legal y cultural del país. En el caso de los pueblos indígenas y afroperuanos, la inclusión social debe comprender no solo al individuo, sino principalmente a la colectividad, con su identidad, territorio, medio ambiente, cosmovisión y visión de desarrollo”.

También se expresaron sobre el tema del desarrollo y progreso poco entendidos en ciertas instancias del Estado y totalmente tergiversados durante los lamentables hechos de Bagua: “Los pueblos indígenas y afroperuanos apoyan el desarrollo económico, pero con propuestas que respeten la diversidad cultural, la territorialidad y la sostenibilidad de los recursos naturales y el medio ambiente (…) No queremos ser simples beneficiarios de políticas de ayuda social, queremos ser actores del desarrollo económico, político y social del Perú”.

Felizmente, hace pocos días el Poder Legislativo promulgó la ley a favor de la consulta previa, elaborada por el convenio 169 de la OIT y ratificada hace más de una década por el Perú, la cual nunca fue implementada ni reglamentada hasta hoy.

Existe la esperanza que a partir de su reglamentación y creación de una metodología de trabajo para reconciliar los intereses entre las partes involucradas, esta ley permita abrir el camino hacia un mayor empoderamiento indígena. La ley de consulta implica reconocer plenamente los derechos a la territorialidad y a sus recursos, la libre determinación de los pueblos para decidir el uso de sus bienes y la forma de vida que más le conviene. En este sentido, nos parece fundamental la restitución de una institución creada con rango ministerial en el año 2005, cuya función era precisamente deliberar sobre este tipo de procesos, proponer y promover la implementación de proyectos adecuados a cada comunidad de acuerdo al tipo de desarrollo que se escoja en consenso.  Para los propósitos de creación de una democracia plural que nos ocupan hoy día, es fundamental que los Pueblos Indígenas, vuelvan a ocupar espacios centrales en la administración del Estado y en la formulación de políticas públicas multidisciplinarias.

Los pueblos originarios de hoy están abriendo camino al andar, redibujando el ser indígena en pleno proceso de globalización. Dentro de nuestra realidad siempre cambiante, ellos han propuesto una forma de vida más conciliadora, mas consensual, más equilibrada: el Allin Kausay, o el Buen Vivir propone otra forma de relacionarse, de producir, extraer y consumir bienes, bajo el amparo de la Pachamama y la vigilancia de los Apus. El Allin Kausay está probablemente presente en la pluma del primer escritor indígena peruano, Huamán Poma de Ayala cuando busca la forma de crear un Buen Gobierno entre el recuerdo muy presente del poder Inca y el caos producido por la conquista. Este Buen Gobierno hipotético tendría que nacer de las cenizas producidas por este encuentro, de un Pachakuti que una las dos culturas para el beneficio mutuo.

Tal vez José María Arguedas estaría todavía con nosotros si esto se hubiera producido, si el zorro de arriba y el zorro de abajo hubieran podido dialogar mejor, si el Hanan y el Hurin Pacha se hubieran vuelto a unir. Quizás necesitamos para ello, antes que revisar papeles y documentos, escucharnos más entre nosotros mismos; escuchar nuestros corazones y sentirnos como verdaderos hermanos, herederos de una tierra que acoge al diferente porque lo respeta en su diversidad. Escucharíamos, estoy segura, un conjunto de voces, sonidos y melodías que nos hablarían de nuestra historia y nuestras vivencias, nuestros pesares y alegrías, nuestras conquistas y nuestros desafíos. Escucharíamos -no me cabe la menor duda-, el arrullo de un huaynito, como el agua del río que baja golpeando las rocas en su encuentro con el mar. Si el escucharnos fuera una práctica común y extendida, quizás Arguedas, que sintió e interpretó como pocos el mundo andino, no hubiera dicho jamás esa frase que alguna vez salió de su corazón apenado: “…Siento que he vivido en vano”.



Profesora Eliane Karp - Toledo.
Ceremonia de entrega del Doctorado Honoris Causa
Universidad Nacional Mayor San Marcos
Lima, 15 Setiembre 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Cumbre Tecnología e Inclusión.


El día de ayer el Premier Salomón Lerner dio por concluida la VI  Cumbre de ex jefes de Estado que se dio en un céntrico hotel de San Isidro, el marco en sí era impresionante personalmente pude saludar dándole la mano al ex presidente Toledo y pude  ver muy de cerca al ex presidente Jimmy Carter y otros políticos nacionales que acudieron, en mi caso motivado por la presencia del anfitrión y presidente de esta memorable Cumbre y por la presencia de Jimmy Wales a quien quería ver y escuchar sobre las novedades de su ya famosa  Wikipedia. El tenor de esta Cumbre ha sido "institucionalidad democrática e inclusión social"  Entonces en la clausura quedó así registrado el compromiso fundamental de fortalecer la Democracia, el estado de Derecho la defensa de los Derechos Humanos y la Libertad de Prensa y de Expresión con un enfoque de Inclusión Social convocado por Alejandro Toledo e inaugurado por el presidente Ollanta Humala. Un aspecto resaltante de esta reunión que particularmente me llamó la atención fue la presencia de muchos jóvenes en el auditorio, en determinado momento luego de la exposición de Jimmy Wales este intercambió un breve dialogo sobre algunas interrogantes de los jóvenes quienes como muestra de hospitalidad y agradecimiento le regalaron un Quipo inca y la estatuilla de un Chasqui. Este en suma ha sido un acto en donde se ha dejado sentado el compromiso fundamental de fortalecer la democracia pero también ha sido una muestra de inclusión en donde por primera vez un joven de humilde condición intercambia un breve dialogo con un personaje como Jimmy Wales, esto que duda cabe es una forma de fortalecer la democracia y una forma de realizar con actos lo que se que se dice en el discurso, la participación de jóvenes  en actividades de esta trascendencia sin duda es la idea de un estadista como Alejandro Toledo quien no ha tenido la mejor idea de poner en practica lo que el auditorio en dos días de exposición sometió al debate y la discusión, democracia e inclusión.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La Reingenieria que plantea Alejandro Toledo

Perú Posible enfrenta una etapa crucial dentro de su corta pero fructífera vida política, algunos  lo han llamado, cambio de piel, reorganización o como lo denomina el propio Alejandro Toledo re-ingeniería. Creo que lo mas importante es el cambio que tan importante organización política debe asumir, en agenda ya esta el próximo congreso estatutario que se desarrollará el 17 del presente mes.  Con seguridad no ha sido fácil recomponerse luego de la derrota electoral en donde el partido y el candidato presentaron la mejor oferta política para el presente quinquenio, ahora solo resta recomponer el partido y como bien indica el líder de la Chakana buscar en los jóvenes nuevos lideres que se sumen a los que hace buen rato por muchas razones se encuentran postergados, entonces es tiempo que los estatutos y las bases hagan su trabajo con miras al 2016 en donde debemos estar a la altura de las circunstancias con los mejores cuadros y nuevamente con la mejor propuesta para el país.
Parte de de esa propuesta debe ser promocionar a los mejores , los mas representativos los que dan la cara en todos los frentes, esos que deben estar por encima de los que aportan una  cuota económica pero que  restan talento e identificación partidaria.
Parte de esa propuesta también debe ser zanjar con individuos carentes de lealtad y oportunistas e interesados, no es posible tener al enemigo dentro de casa, no es posible que haya funestos personajes que en la opulencia se muestren incondicionales pero en la adversidad solo sean unos pobres diablos que ventilan sucesos internos para luego  denostar de sus líderes y camaradas.   De igual forma habrá que mirar muy de cerca a los que hoy son parte del gobierno los mismos que asumen posiciones interesadas y subalternas. Perú Posible si por algo se ha caracterizado es por su irrestricto respecto por la democracia y los derechos Humanos, Alejandro Toledo puede tener muchos defectos pero sus virtudes son mas significativas y nunca nadie dirá que sus manos están manchadas de sangre o es cómplice  de cualquier acto en contra de los Derechos Humanos o de los que los perpetraron. El incidente ocurrido con Antauro Humala es una prueba mas de su espíritu pacifista y conciliador que siempre ha mostrado, otro mandatario con seguridad hubiese arrasado con todo y con todos sin importar los daños generados, por tal razón ahora resulta inadmisible contemplar posiciones que marcan un rumbo distinto, la posición del Ministro de Defensa del gobierno de Ollanta Humala es sinceramente inadmisible y cuestionable,  con seguridad solo obedece a la consigna de favorecer a militares juzgados dentro de los cuales se encuentra el hermano del Presidente de la Republica quien debe ser juzgado con todas las garantías de un juicio justo y sin ninguna interferencia aunque esta  venga de un tonto útil.