Todos coinciden en que Ana Jara Velásquez es una buena
persona, pero las personas para ocupar
un cargo o los cargos que ha ocupada la señorita Jara no solo deben ser buenas
personas sino también deben tener experiencia y sobretodo ese bagaje que le
permita interactuar en nuestra devaluada
clase política con acierto, su labor como parlamentaria ha pasado prácticamente
desapercibida al igual que su labor como ministra en la cartera de trabajo a
quien un político experimentado a catalogado como la cartera del premio
consuelo donde arriban todos menos los indicados, pero volviendo a su función
como ministra en la cartera de trabajo no existe logro alguno sino más bien
denuncia, seguro en breve el destape que hiciera el semanario de Hildebrandt respecto una compra de pañales le va generar alguna denuncia y la notoriedad
respectiva y solo así recordaremos su paso por esta cartera. Finalmente su nombramiento como Premier solo ha servido para tener a alguien
funcional y sin mayor autonomía para el presidente Humala y obviamente la primera
dama, no existe como manda la constitución la autonomía en el ejercicio ni
mucho menos ese rol jerárquico que la premier debería tener sobre sus
subordinados, lo del ministro Urresti
sin duda grafica claramente lo que sucede mostrando una premier más bien
decorativa.
Que sucederá en lo que falta de este gobierno hay que
recordar que estamos hablando de más de año y medio que le falta, acaso el
refresco que requiere la cartera vencerá
la terquedad del mandatario, se podrá
acaso conformar un nuevo gabinete que mínimo debe sufrir entre cinco y
seis cambios con gente interesada en servir al país sin antes esperar alguna
tonalidad de luz como visto bueno de gestión o seguiremos en caída libre con un
mandatario cerrado en sus decisiones y oscuro en ideas.



