Juan Carlos Valdivia que adjunto para señalar que existe una vorágine por apresurar las Licitaciones y Adjudicaciones. Conocida es que cada Licitación viene acompañada de una serie de bonificaciones que entregan los adjudicatarios por conseguir la Buen Pro los funcionarios del gobierno aprista saben que se les acaba la mamadera y con seguridad en eso radica su interes en apresurar cuanto procesos exista. Como bien indica el autor sería bueno que la comisión de transferencia se ocupe de lo que esta pendiente de ejecución.
"Ojo a la transferencia"
Columnas Bizantinas
Lima - Hace varios días mi amigo César Campos lanzó la idea de establecer una comisión de transferencia de los conflictos sociales para que haya responsables del monitoreo y la solución de los más de 200 reclamos que por todo el país se plantean al Estado.
Es una idea positiva, que sin embargo no ha tenido acogida. Pero es obvio que hay una serie de procesos sociales y legales que pasaran de ser administrados por el actual gobierno al siguiente. Y ya no se trata sólo de conflictos, sino por ejemplo licitaciones que se están entregando de manera apresurada y que se vienen resolviendo a favor de empresas acusadas de tener amigos en la administración aprista.
¿Cuál es el apuro de resolver tanta licitación? ¿Por qué tan apurados en ejecutar tantas compras?
Faltando un mes para el fin del segundo gobierno aprista, llama a sorpresa que en lugar de buscar entregar un país en orden, haya cierta obsesión por terminar de cerrar la entrega de nuevos proyectos. Y no se trata de terminar las obras ya iniciadas, sino de otorgar adjudicaciones que se iniciarán a desarrollar en el siguiente gobierno.
Y mientras todos estamos distraídos en la trasferencia, en averiguar quiénes serán ministros o prestando atención a los viajes presidenciales, una serie de obras vienen otorgándose a toda prisa, y el Estado ha entrado en una frenética acción de compras que parece que el Estado Peruano cerrará sus operaciones el próximo 28 de julio.
Si el presidente Alan García no quiere volver a ver escándalos en donde funcionarios apristas estén envueltos, debería declarar que toda licitación o adquisición importante sea suspendida hasta que entre el siguiente gobierno, quienes a estas alturas todavía no llegan a identificar cuáles son los puestos importantes para ocupar, y menos aún están en condiciones de supervisar la vorágine de compras y adquisiciones en la que ha entrado el Estado.
El proceso de transferencia no debe limitarse a revisar planillas y recibir el acervo documentario. Hay procesos sociales que reclaman una respuesta y procesos administrativos que mejor sería que esperen al siguiente gobierno. Salvo mejor parecer.
Es una idea positiva, que sin embargo no ha tenido acogida. Pero es obvio que hay una serie de procesos sociales y legales que pasaran de ser administrados por el actual gobierno al siguiente. Y ya no se trata sólo de conflictos, sino por ejemplo licitaciones que se están entregando de manera apresurada y que se vienen resolviendo a favor de empresas acusadas de tener amigos en la administración aprista.
¿Cuál es el apuro de resolver tanta licitación? ¿Por qué tan apurados en ejecutar tantas compras?
Faltando un mes para el fin del segundo gobierno aprista, llama a sorpresa que en lugar de buscar entregar un país en orden, haya cierta obsesión por terminar de cerrar la entrega de nuevos proyectos. Y no se trata de terminar las obras ya iniciadas, sino de otorgar adjudicaciones que se iniciarán a desarrollar en el siguiente gobierno.
Y mientras todos estamos distraídos en la trasferencia, en averiguar quiénes serán ministros o prestando atención a los viajes presidenciales, una serie de obras vienen otorgándose a toda prisa, y el Estado ha entrado en una frenética acción de compras que parece que el Estado Peruano cerrará sus operaciones el próximo 28 de julio.
Si el presidente Alan García no quiere volver a ver escándalos en donde funcionarios apristas estén envueltos, debería declarar que toda licitación o adquisición importante sea suspendida hasta que entre el siguiente gobierno, quienes a estas alturas todavía no llegan a identificar cuáles son los puestos importantes para ocupar, y menos aún están en condiciones de supervisar la vorágine de compras y adquisiciones en la que ha entrado el Estado.
El proceso de transferencia no debe limitarse a revisar planillas y recibir el acervo documentario. Hay procesos sociales que reclaman una respuesta y procesos administrativos que mejor sería que esperen al siguiente gobierno. Salvo mejor parecer.
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