Al final de la Nota publicada por Eduardo Arroyo llamada Vigencia de Lima la
horrible de Sebastián Salazar Bondy dice
lo siguiente:
El libro debe releerse para desentrañar la identidad de la
ciudad y del país.
Pero antes hace una acepción indicando que Caen los mitos de “Reina de los Mares del
Sur”, “Ciudad Jardín”, “Perla del Pacífico”.
Efectivamente caen
los mitos y a la luz de los últimos acontecimientos lamentables solo diremos
que Lima luego de dos años de un nuevo gobierno es la ciudad mas insegura y
peligrosa, ni siquiera ha transcurrido una sema y hoy lamentamos la muerte de
un joven periodista asesinado de la peor manera acontecimiento delictuoso que
anteriormente fue precedido del robo y asesinato en un Notaria en pleno centro
de Lima.
Que puede estar sucediendo para que hoy los titulares de la
prensa se tiñan de sangre, mi lógica solo alcanza a discernir que vivimos en una ciudad que está a merced de la delincuencia en una ciudad donde
la esperanza de seguridad estuvo cifrada en el hoy presidente de la república
quien en campaña ofreció personalmente velar por la seguridad.
La confianza en la policía prácticamente no existe el
ciudadano más bien ante la presencia de los custodios del orden siente miedo y
no protección, es impresionante ver el despliegue que hay por algunas parte de la
ciudad con varios efectivos que en vez
de optimizar su tiempo y recursos, se dedican a extorsionar a automovilistas
que no tienen en orden sus documentos cundo en verdad el verdadero peligro
acecha en otros lugares de la ciudad donde la presencia policial es inexistente.
El problema de seguridad ya resulta de carácter nacional lo
que antes sucedía en el Norte ahora se ha ampliado a la capital, urge que las
autoridades incapaces den un paso al costado urge que las designaciones de los
jefes del más alto nivel policial no solo recaiga en allegados a las más altas
esferas del gobierno, no se puede dejar una ciudad a expensas de los
delincuentes sin que el director de la policía no sea destituido, nuestra clase política debería pronunciarse se
necesita de una legislación que esté por encima de cualquier nombramiento que
no obedezca al mérito y la capacidad, del mismo modo se debe dotar a la fuerza policial de modernidad y sobretodo
de una adecuada remuneración para que su labor pueda ser desarrollada con profesionalismo, no se le
puede exigir resultados a un policía que la noche anterior a su servicio tuvo
que trabajar en un restaurant.
La indignación es grande ojalá que esto sirva para que de
una vez por todas se hagan los cambios que la seguridad interna del país requiere,
sino seguiremos lamentando más muertes.
