sábado, 23 de febrero de 2013

Lima la horrible.


Al final de la Nota publicada por  Eduardo Arroyo llamada Vigencia de Lima la horrible de Sebastián Salazar Bondy  dice lo siguiente:

El libro debe releerse para desentrañar la identidad de la ciudad y del país.

Pero antes hace una acepción indicando que  Caen los mitos de “Reina de los Mares del Sur”, “Ciudad Jardín”, “Perla del Pacífico”.

Efectivamente  caen los mitos y a la luz de los últimos acontecimientos lamentables solo diremos que Lima luego de dos años de un nuevo gobierno es la ciudad mas insegura y peligrosa, ni siquiera ha transcurrido una sema y hoy lamentamos la muerte de un joven periodista asesinado de la peor manera acontecimiento delictuoso que anteriormente fue precedido del robo y asesinato en un Notaria en pleno centro de Lima.

Que puede estar sucediendo para que hoy los titulares de la prensa se tiñan de sangre, mi lógica solo alcanza a discernir  que vivimos en una ciudad que está a  merced de la delincuencia en una ciudad donde la esperanza de seguridad estuvo cifrada en el hoy presidente de la república quien en campaña ofreció personalmente velar por la seguridad.

La confianza en la policía prácticamente no existe el ciudadano más bien ante la presencia de los custodios del orden siente miedo y no protección, es impresionante ver el despliegue que hay por algunas parte de la ciudad con varios efectivos  que en vez de optimizar su tiempo y recursos, se dedican a extorsionar a automovilistas que no tienen en orden sus documentos cundo en verdad el verdadero peligro acecha en otros lugares de la ciudad donde la presencia policial es inexistente.

El problema de seguridad ya resulta de carácter nacional lo que antes sucedía en el Norte ahora se ha ampliado a la capital, urge que las autoridades incapaces den un paso al costado urge que las designaciones de los jefes del más alto nivel policial no solo recaiga en allegados a las más altas esferas del gobierno, no se puede dejar una ciudad a expensas de los delincuentes sin que el director de la policía no sea destituido,  nuestra clase política debería pronunciarse se necesita de una legislación que esté por encima de cualquier nombramiento que no obedezca al mérito y la capacidad, del mismo modo se debe dotar  a la fuerza policial de modernidad y sobretodo de una adecuada remuneración para que su labor pueda ser  desarrollada con profesionalismo, no se le puede exigir resultados a un policía que la noche anterior a su servicio tuvo que trabajar en un restaurant.

La indignación es grande ojalá que esto sirva para que de una vez por todas se hagan los cambios que la seguridad interna del país requiere, sino seguiremos lamentando más muertes.  

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