Lo sucedido en el Congreso donde Ana Jara no ha podido conseguir
la investidura que le debería haber dado el parlamento solo se explica en que esta y el oficialismo
en general no tienen ni la experiencia ni el oficio político necesario para
salir airosos en estos menesteres, paradójico
resulta ver a este gobierno mostrando una postura autoritaria que más linda con
la insensibilidad frente al gremio médico
que ya lleva 100 días de huelga y otra muy distinta frente al fujimorismo quienes la noche de ayer al
abstenerse forzaron una segunda votación en claro enfrentamiento y
buscando qué duda cabe notoriedad política, cuando
negociar o conciliar con el fujimorismo venido a menos hubiese sido solo cuestión
de trámite para lo que bastaba recordarles
al congresista tratante de personas al candidato cuyo familiar fue hallado con cientos de kilos de cocaína y al
preso más caro del Perú en el fundo Barbadillo pero, lamentablemente Ana Jara no tiene ese
temperamento y solo es una buena persona
que le cae bien a todos sus colegas como lo recordaron muchos de los
congresistas la noche de ayer en su frustrada investidura.
Ahora lo que resta es más de lo mismo, el oficialismo tendrá
que seguir mostrando una postura cordial y muy complaciente no solo con el
fujimorismo sino también con todos los que puedan cambiar su voto como se sabe la noche de ayer
sumaron sesenta y tres los que marcaron en abstención. La otra vía es aún más radical pero
constitucional y es la de disolver el Congreso y convocar a nuevas elecciones
lo que por obvias razones no le conviene ni al oficialismo ni a la oposición.

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