Lo sucedido la noche de ayer ante el esperado estreno del
nuevo programa de Beto Ortiz aparte de quitarme el sueño y desvelarme me ha
dejado un sabor amargo y la plena confirmación de que en el país hay una
inmensa crisis de representación, sabemos que esta es inherente al gobierno
ya sabemos que esta también está presente en la mal llamada clase política pero
lo que la noche de ayer hemos confirmado
es que también está presente en los medios donde los recursos son ingentes y
por ende se supone que el televidente
debe acceder a un mínimo de cultura esparcimiento, denuncia y si es que se quiere
algo de docencia para todos aquellos que día día en las diferentes esferas del
poder interactúan con la sociedad peruana.
Lamentablemente poco de eso se ha visto y se ha redundado en ideas para crear un espacio para captar el rating sin
importar lo que se muestre o lo que se diga, el programa inaugural del Sr. Ortiz
sin duda ha sido al menos en mi caso una decepción cuyo clímax llegó cuando un
grupo de persona al parecer un colectivo invadió la calle donde vive el
congresista Eguren para increparle según indican su conducta y comentarios
sobre un tema controversial que justamente por eso merece suma atención y
obviamente a altas horas de la noche irrumpiendo en la tranquilidad de muchos
vecinos de Lima poco o nada se puede lograr salvo un terrible y temible protagonismo
que el conductor a través de su programa quiere instaurar , Eguren puede ser
culpable de muchas cosas del mismo modo su conducta puede ser repudiable pero
no se puede irrumpir de esa forma en su vivienda y vecindario para increparle
su conducta a altas horas de la noche, en todo caso si quiere contrastar opiniones
que lo lleve al set de televisión donde ambos puedan discutir como corresponde
el tema. Ojo con este programa está incursionando en espacios peligrosos para
la sociedad donde a partir de eso no se construye ciudadanía sino todo lo
contario.

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