Lo apacible que se aprecia en lontananza de nuestra hermosa costa
peruana esa que está bañada por el mar de Grau ya nunca volverá a ser lo mismo
al menos para los familiares de las víctimas que esta madruga han fallecido en
Huarmey, esta desgracia ya resulta recurrente enlutando a muchas familias
peruanas y todo por la irresponsabilidad de algunos conductores o por los
desperfectos mecánicos de las unidades o simplemente el cansancio que muchas veces
vence a los conductores, gracias obviamente a un ministerio ineficiente que no supervisa como se debe a las
empresas que tienen como único afán el lucro cuando lo que de por medio está es
la vida de mucha gente. Esperemos que esta desgracia sirva para que el
desconocido ministro de transportes aparezca y de señales claras para al menos
empezar la reorganización del transporte lo que sucede en las carreteas abarca no
solo la carretera al norte o al sur, lo
de la carretera central sencillamente es una ruta para intrépidos y arriesgados
conductores los mismos que muchas veces nunca regresan a sus casas.
Ya no se puede seguir
viviendo sumidos en informalidad donde
cada vez que ocurre una desgracia en las carreteras nunca se sabe la lista de
pasajeros, los familiares de los accidentados no saben a dónde acudir ya que no hay agencias formales que
puedan informar a los deudos, del mismo modo no habiendo un dispositivo claro de
indemnización al alcance de los deudos estos en estas circunstancias ni
siquiera cuentan con medios para enterrar a sus familiares fallecidos.
Que este lamentable suceso ya no sea recurrente, que sirva
para que las autoridades opten por institucionalizar el transporte con reglas
claras, de lo contario más adelante seguiremos lamentando nuevamente un suceso
similar.

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