Una gran cuota de desprendimiento y
otra de vocación de servicio y mucho patriotismo es lo que tendrá que tener en
principio quien tome la decisión de ocupar el cargo de la señorita Ana Jara,
desprendimiento debido a que en octubre próximo es el límite para participar en
las elecciones del 2016 y vocación de servicio ya que la tarea no es sencilla
este gobierno afronta serios conflictos sociales y un frenazo económico con
amenaza de fuga de inversiones y lo que es más preocupante, ninguna reforma.
Ahora la cuota de patriotismo sin duda será fundamental, quien asuma el cargo
tendrá que ingeniárselas para sortear pero sin dejar de congraciarse con la
primera dama y tender los puentes con la oposición para con su ayuda enrumbar
el gobierno hacia una transición sin sobresaltos ni marcados desencuentros.
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