Verónica Mendoza ha asomado a la arena política, esa de
las grandes ligas, quiere y tiene la seria intención de ser presidente nada
menos que de un país convulsionado por las protesta sociales y socavado por la
economía en declive, le alcanzara su formación socialista y académica importada
de Francia, le alcanzará el poder ser un referente político en el mismo grupo donde
destacan personajes con ideologías desiguales por decir algo como lo son Nicolás
Lynch y Salomón Lerner (el primero con marcados sesgos chavistas y el segundo
empresario ya con experiencia de gobierno), podrá convencer al elenco estable
de la izquierda y unificar su ideas y proyectos con miras a una sola
candidatura a futuro.
Son pues sin duda
muchas interrogantes que inicialmente seguro tendrán que ser absueltas al
interior de su agrupación esa agrupación que intenta aglutinar indistintas personas y “personalidades”, dudo
mucho que el ex cura Arana al aldo del Goyo Santos se la pongan fácil, del
mismo modo no creo que Yehude Simón al igual que otros que se creen
presidenciables y que cuentan con partido propio o tienen al menos el
ofrecimiento de alguno puedan permitir el ascenso de doña Verónica.
Como alternativa y para refrescar el panorama
existente pinta bien esperemos que se logre consolidar aunque su oportunidad más
bien creo que radica en el 2021 y esperemos que a falta una oportunidad este
2016 no opte por alguna candidatura alterna como la municipalidad por ejemplo,
ella si quiere trascender debe mirar firme un objetivo definido tal como ahora intenta
hacer, personalmente no creo en alternativas
para quemar etapas y tiempo eso para mi modesto concepto linda con la
mediocridad y la carencia de principios
y sobre todo de objetivos claros y definidos.

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