jueves, 31 de diciembre de 2015

Reflexiones de fin de año.


Se termina el año,  se cierra un ciclo mas donde los que tenían expectativas de este Gobierno simplemente han quedo desilusionados, suele suceder hace tiempo que nuestra clase política nos tiene acostumbrados a estos desencuentros a estas frustraciones.
Pero lo bueno es que en el espíritu del peruano siempre está presente la esperanza el año nuevo que seguro con él traerá nuevas oportunidades y, de eso ya algunos candidatos  se han encargado, claro está en otro orden y mas bien con un carácter electorero y demagógico, unos prometen mejorar el sueldo mínimo con cifras que no resisten el menor cálculo, otros un crecimiento que supere el 6% que obviamente ni el más experimentado economista puede respaldar, también los hay de los que ofrecen megaproyectos como el tren bala obviamente sin un mínimo de sustento técnico;  pero pese a todo eso ahí está nuestra multilingüe y pluricultural estirpe peruana  esperando el cambio aunque de manera facilista preferimos permanecer en el pasado con los mismos actores esos que ya hasta en dos oportunidades han tenido la posibilidad de manejar el destino de todos los peruanos y, por si fuera poco somos precavidos ya que en espera hace años tenemos a la heredera del fujimorismo que en estos últimos días está adquiriendo una identidad propia tratando de mejorar lo que de momento representa un tercio de la voluntad popular, le alcanzará? Difícil saberlo pero lo cierto es que como acción o ejercicio político es bastante significativo.  
Quisiera ser optimista pero por lo que hasta el momento percibo no me atrevo a tanto, la economía está prácticamente desacelerada tal como afirma ADEX en el 2015 se han perdido 160 mil puestos de trabajo, los proyectos que permitirían el crecimiento están paralizados, los conflictos sociales se han incrementado en un marco de inseguridad inmenso y rampante lo que hace difícil que la inversión llegue y con ello se dinamice la economía que finalmente generan los puestos de trabajo necesarios.  
En ámbito político las expectativas  son igual de decepcionantes, el 2016 si las proyecciones que tiene el candidato César Acuña se mantienen podría ser el próximo presidente, recursos que hacen una campaña exitosa no le faltan encima como se sabe tiene toda una doble infraestructura desplazada a nivel nacional, una son las universidades y otro son los gobiernos locales y regionales que ha ganado en las elecciones pasadas, el distrito más grande de Lima San Juan de Lurigancho por ejemplo le pertenece a  Acuña y en SJL hace rato hay pintas alusivas,  entonces por lo menos bastante bien encaminados para una eventual victoria sí lo están.
Solo queda apelar a la madures, a la sensatez y que el elector peruano en este espacio de tiempo que resta para Abril medite su voto para que este sea un voto informado y en Julio tengamos en la presidencia a una persona que dinamice la economía mejor dicho que ponga en marcha el país espacio para etapas de aprendizaje o experimentos o nuevos intentos no tenemos.
Feliz Año Nuevo.   

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