Se termina el
año, se cierra un ciclo mas donde los
que tenían expectativas de este Gobierno simplemente han quedo desilusionados,
suele suceder hace tiempo que nuestra clase política nos tiene acostumbrados a
estos desencuentros a estas frustraciones.
Pero lo bueno es que
en el espíritu del peruano siempre está presente la esperanza el año
nuevo que seguro con él traerá nuevas oportunidades y, de eso ya algunos
candidatos se han encargado, claro está en otro orden y mas bien con un carácter
electorero y demagógico, unos prometen mejorar el sueldo mínimo con cifras que
no resisten el menor cálculo, otros un crecimiento que supere el 6% que
obviamente ni el más experimentado economista puede respaldar, también los hay de los que ofrecen megaproyectos como el tren bala obviamente sin un mínimo de sustento técnico; pero pese a todo eso ahí está nuestra multilingüe y
pluricultural estirpe peruana esperando el cambio aunque de manera facilista preferimos permanecer en el pasado con los
mismos actores esos que ya hasta en dos oportunidades han tenido la posibilidad
de manejar el destino de todos los peruanos y, por si fuera poco somos precavidos
ya que en espera hace años tenemos a la heredera del fujimorismo que en estos
últimos días está adquiriendo una identidad propia tratando de mejorar lo que
de momento representa un tercio de la voluntad popular, le alcanzará? Difícil saberlo
pero lo cierto es que como acción o ejercicio político es bastante
significativo.
Quisiera ser
optimista pero por lo que hasta el momento percibo no me atrevo a tanto, la economía
está prácticamente desacelerada tal como afirma ADEX en el 2015 se han perdido
160 mil puestos de trabajo, los proyectos que permitirían el crecimiento están
paralizados, los conflictos sociales se han incrementado en un marco de inseguridad inmenso y rampante lo que hace difícil que
la inversión llegue y con ello se dinamice la economía que finalmente generan
los puestos de trabajo necesarios.
En ámbito político las
expectativas son igual de decepcionantes,
el 2016 si las proyecciones que tiene el candidato César Acuña se mantienen
podría ser el próximo presidente, recursos que hacen una campaña exitosa no le
faltan encima como se sabe tiene toda una doble infraestructura desplazada a nivel
nacional, una son las universidades y otro son los gobiernos locales y
regionales que ha ganado en las elecciones pasadas, el distrito más grande de
Lima San Juan de Lurigancho por ejemplo le pertenece a Acuña y en SJL hace rato hay pintas
alusivas, entonces por lo menos bastante
bien encaminados para una eventual victoria sí lo están.
Solo queda apelar a
la madures, a la sensatez y que el elector peruano en este espacio de tiempo
que resta para Abril medite su voto para que este sea un voto informado y en
Julio tengamos en la presidencia a una persona que dinamice la economía mejor dicho
que ponga en marcha el país espacio para etapas de aprendizaje o experimentos o
nuevos intentos no tenemos.
Feliz Año Nuevo.

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